Can Saladrigas, de complejo fabril a espacio cultural

Jueves, 5 Mayo 2016

BTV Notícies - 05/05/2016

Can Saladrigas, de complejo fabril a espacio cultural

La antigua fábrica textil Can Saladrigas es uno de los 114 elementos que integran el Plan especial de patrimonio industrial del Poblenou, que tiene como objetivo preservar el pasado industrial de este barrio. De hecho, Can Saladrigas fue la primera fábrica que se salvó, gracias a la iniciativa del Archivo Histórico del Poblenou.

Can Saladrigas fue fundada por Antoni Saladrigas en 1858 en la zona de Poblenou conocida como Can Casamitjana. En los inicios se dedicaba al blanqueo y estampado de tejidos, y fue creciendo hasta el año 1883, cuando un incendio destruyó el edificio.

Los propietarios no pudieron reconstruirlo en el emplazamiento original, ya que el Ayuntamiento tenía prevista la apertura de la calle de Pujades, así que en 1884 se instalaron en la calle de Joncar. Además de la fábrica, se construyeron edificios de viviendas para las personas que trabajaban. Las sucesivas ampliaciones que se hicieron a finales del s. XIX la convirtieron en la tercera fábrica más importante de todo iris.

A principios del s. XX la fábrica continuará creciendo y cambiará de titulares y de nombre. En 1913 se constituye la Sociedad Anónima de Servicios Industriales Saladrigas Freixa. Esta nueva empresa se dedicó a alquilar espacios a otras empresas y les proporcionaba, además, el suministro de vapor.

Tras la Guerra Civil comienzan a instalarse talleres dedicados a otras actividades no relacionadas con el textil, como el plástico, los juguetes o el cartón. En los años 60 los talleres cada vez son más pequeños y a finales de los 70 estas pequeñas empresas abandonan Can Saladrigas. Su lugar es ocupado por artistas que buscaban grandes espacios, con buena luz natural y alquileres asequibles.

En 1985 se aprobó el PERI de La Papelera, que preveía abrir la calle de Bilbao y derribar Can Saladrigas. Pero una campaña iniciada por el Archivo Histórico del Poblenou, para concienciar a los vecinos de la importancia de la preservación del patrimonio industrial, como parte de la identidad del Poblenou, logró salvar una parte del recinto fabril.

En 1998 el Ayuntamiento obtiene la propiedad de Can Saladrigas y lo convierte en el equipamiento cultural que es hoy día.